3 deseos. Me sobran dos. Que los días duren 32 horas y los meses 40 días. Por qué? Muy sencillo. Podría pedir una casa en el caribe, un jet privado o mi favorita, una Harley. Personalmente prefiero aquello que cuando damos nunca recuperamos, segundos, minutos, horas.
Tiempo para mirarte, para llevarte de paseo o a ver una película de Hitchcock. Aunque, seguramente, acabásemos viendo una de Hepburn. Si los meses tuvieran 40 días los años pasarían lentamente y tendríamos más horas para soñar. Mi sueño eres vos porque en uno te encontré, en el más profundo que he tenido desde que mi alma es alma.
"¿Cuál es el sentido de la vida?" Preguntaba mi profesora de filosofía entre bostezos. Mi primera idea fue la que muchos ingenuamente tomamos por esencia de vivir, la felicidad. Podría jurar cómo mi cerebro engranaba como un reloj suizo de máxima precisión. Si el sentido de la vida es ser feliz perdóname pero no vivimos todo el tiempo porque si algo me has enseñado es que tenemos momentos bajos en los que todo se cierna y no nos sentimos del todo realizados.
Entonces lo entendí. La esencia de mi vida eres vos, mi sol, porque cuando estoy a tu lado los segundos parecen horas. Porque me has enseñado a vivir en la alegría y la tristeza. Porque estar a tu lado cuando estás abajo me impulsa hacia arriba más que cualquier regalo o gol de mi equipo. Para mí el sentido de la vida es eso, amarte. Amar lo hermoso y lo terrible por igual porque eso es lo que me mueve a seguir adelante. Incluso cuando no estoy empapado de felicidad vivo, porque estoy empapado de tus ojos cristalinos, de tus miradas llenas de palabras suaves cómo la seda.
No me hizo falta frotar una lámpara persa. Te encontré y el tiempo se detuvo. Desde entonces mis días parecen más largos, cada instante sin ti son lustros y poco a poco me vuelve loco la idea de perderte porque si te pierdo a vos, me pierdo a mí mismo.
Dos acordes. Uno suena en armonía mientras el sol se esconde y otro cada vez que te beso. Si te besará durante la puesta de sol sonaría nuestra canción. Ahí, te lo aseguro, los segundos se harían eternidades y si fuera un sueño, le rogaría a Morfeo que me dejase ahí hasta que mi alma se separase de mí. Eres mi mundo, mi vida, mi tiempo, mi amor y mi debilidad. Pase el tiempo que pase sea de la manera que sea estaré ahí, a tu lado, el único lugar en el que vivo con sentido y de manera plena.
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