miércoles, 20 de agosto de 2014
"Abril"
Vos, yo. Abril. Noche, desde luego. Decidimos inventar nosotros mismos nuevas constelaciones y si nos daba tiempo entre mirada y mirada, pintarlas a nuestro gusto. Recuerdo perfectamente el día que te vi pasar por el río de mi vida. Yo estaba sentado en un banco gris, muerto, sin poesía siquiera unas gotas de alegría y entonces vagamente reconocí tu rostro inmaculado. Hola, dos besos, sonrisa. Yo hago mi típica pregunta incómoda que tantas veces me recuerdas y tú te ríes dulcemente como los ángeles, con armonía. Sigue la charla y me siento nervioso, intimidado ante esos ojazos que posees. Un paseo, dos pasos, mil segundos a mi parecer. La segunda vez que nuestros caminos se cruzaron, no podía dejar de mirarte y lo creas o no notaba cómo tímidamente me mirabas, siempre tan guapa y risueña. Me besabas con tu mirada limpia y cristalina, yo miraba con deseo tus labios llenos de vida. Recuerdo ese día perfectamente. Abril. Noche. El firmamento. Vos y yo. Me incliné con sutileza en el banco de nuestro inicio y nos besamos. Aquella noche volví lleno de deseos. El deseo de mirarte, el deseo de besarte, el deseo que me enloquece, vos.
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