lunes, 19 de agosto de 2013

"Recuerdos"


Una noche gélida en las calles de Londres sería el escenario de nuestra locura. Brisa, rayo, hielo, desparpajo. Entonces me di cuenta, súbitamente me golpeó, un golpe desbordantemente perfecto. No sentía dolor, no. Abrí los ojos y allí estabas, en medio de mis sueños, invadiendo cada parte de mi vulnerable cuerpo. Y te vestiste con tu sonrisa, tan perfecta, tan inmaculada, tan tentadora como una sirena en medio de los océanos de fantasía.  No cabía en mí mismo, mi alma se despertó con la intensidad de un terremoto de escala 8, llena, limpia. El recuerdo británico nos invadía, como invade la emoción a un niño cuando recibe un juguete nuevo.

Entonces te prometí Roma. Déjame que te diga que insensatamente fue la mejor locura que jamás cometeré, o cometeremos, pues vivíamos en un pequeño apartamento lleno de libros de London, Wilde y Hemingway. Vivíamos del calor de la chimenea, dónde haríamos el amor desatadamente, sin parangones, al son de canciones de Sinatra o tu favorito, Mercury. En Roma nos encontramos a nosotros mismos, jóvenes apasionados, amantes de la literatura y los grandes músicos. En Roma nos enamoramos locamente. Me perdía en tus ojos cristalinos y me sentía diminuto ante tu mirada, llena de vida, llena de poesía. De Roma únicamente tenemos recuerdos de vidrio, “¿Se acordará de Roma?” me preguntaba entre calada y calada.

Nuestro último recuerdo juntos lo tengo en Madrid, dónde empezó todo. Recuerdo la primera vez que te vi, ese perfume de rosas, ese libro de Neruda y esa camiseta de los Rollings. Era primavera en Madrid, y los parques estaban llenos de poetas muertos, se escuchaban versos en cada esquina; incluso acordes de Serrat y Sabina. Te saludé tímidamente, como saludan los enclenques a aquellos que les hacen la vida imposible. Siempre recordaré tu rostro ese día, esa pequeña carcajada que se te escapó y cómo dijiste dulcemente: “Soy Natalia”. Hablamos de poesía y música hasta el amanecer, tú siempre tan Mick Jagger y yo siempre tan Paul Macartney. Tú siempre tan Hemingway yo siempre tan Wilde. Una aventura que acabó el 15 de Julio de 2012 en la puerta del sol. Hasta nunca Nati, descansa en paz. Te quiero. 

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